Zumos envasados: el envase no te cuenta toda la historia

No veas lo poco que me gusta encontrarme con el típico envase lleno de imágenes de fruta que, a simple vista, nos hace pensar inmediatamente que dentro encontraremos precisamente eso: fruta. Porque cuando cogemos lo que coloquialmente llamamos un «zumo de bote», puede que estemos comprando un zumo 100% fruta… o puede que no sea un zumo.

Y aquí empieza lo interesante. Zumo, zumo a partir de concentrado, néctar y otras bebidas elaboradas con fruta pueden compartir estantería y tener envases muy parecidos, pero no son lo mismo. No se trata de desconfiar de todo lo que encontramos en el supermercado, sino de aprender a mirar el envase y saber exactamente qué estamos comprando.

 

Zumo, zumo a partir de concentrado y néctar: no son lo mismo

Un zumo de frutas es el producto obtenido de las partes comestibles de la fruta. Si compras, por ejemplo, un zumo de naranja, estás comprando zumo de naranja: no una bebida formada por un determinado porcentaje de naranja al que se ha añadido agua y azúcar.

Otra categoría diferente es el «zumo de frutas a partir de concentrado». En este caso, previamente se ha eliminado parte del agua del zumo para obtener un concentrado y posteriormente se vuelve a añadir agua para reconstituirlo. Esto debe indicarse en el etiquetado: junto a la denominación tiene que aparecer «a partir de concentrado».

El néctar es otra cosa. Se obtiene añadiendo agua al zumo, puré de fruta u otros productos de fruta contemplados en la normativa y puede contener, según el producto, azúcares, miel o edulcorantes dentro de los límites establecidos. Además, debe indicar el contenido mínimo de fruta. Después podemos encontrar otras bebidas elaboradas con fruta que tampoco son zumos.

Por eso, cuando estés delante de la estantería, antes de empezar a estudiar los gramos de azúcar mira cómo se llama realmente el producto. Si es zumo, lo tiene que decir. Si es zumo a partir de concentrado, también tiene que indicarlo. Y si la palabra «zumo» no aparece por ninguna parte, no des por hecho que lo es solo porque el envase esté lleno de imágenes de fruta.

Si quieres ampliar información sobre el consumo de fruta, zumos y azúcares libres, la Organización Mundial de la Salud explica aquí sus recomendaciones dentro de una alimentación saludable.

 

¿Pone realmente «zumo»? Dale la vuelta al envase

Antes incluso de mirar los ingredientes, fíjate en algo muy sencillo: ¿en algún lugar del envase aparece realmente la palabra «zumo»? Parece una obviedad, pero muchas veces damos por hecho que estamos comprando un zumo simplemente por el aspecto del envase. Vemos frutas, determinados colores, un formato que asociamos con los zumos y nuestro cerebro completa el resto. Pero puede que la palabra «zumo» no aparezca por ninguna parte y, si no aparece, hay una razón: ese producto no puede venderse como zumo porque no cumple los requisitos establecidos para denominarse así.

Así que empieza por buscar qué dice que es. ¿Pone «zumo»? ¿Pone «néctar»? ¿O encontramos otra denominación para una bebida elaborada con fruta? Después sí: dale la vuelta y lee la lista de ingredientes. Ahí podrás comprobar qué porcentaje de fruta contiene, si lleva agua, si se han añadido azúcares y qué otros ingredientes forman parte del producto.

Es un detalle pequeño, pero cambia completamente la forma de mirar esa estantería: muchas veces creemos estar comparando distintos zumos cuando, en realidad, estamos comparando productos diferentes.

 

¿Ácido ascórbico significa vitamina C?

Sí. Ácido ascórbico es el nombre químico de la vitamina C y puede utilizarse también como aditivo por su función antioxidante. Lo importante es no interpretar automáticamente una mención destacada a la vitamina C como una valoración global de la calidad nutricional del producto. Para saber qué estamos comprando seguimos necesitando mirar el conjunto: denominación, ingredientes e información nutricional.

 

¿Cómo puede durar tanto un zumo envasado?

Un zumo recién exprimido es un alimento perecedero. Contiene microorganismos y enzimas y, una vez exprimido, comienza además un proceso de oxidación que va modificando progresivamente sus características. Por eso no podemos preparar un zumo en casa y dejarlo durante meses a temperatura ambiente. Para conseguir que determinados zumos envasados puedan conservarse durante meses antes de abrirlos, la industria utiliza tratamientos térmicos y sistemas de envasado que reducen o eliminan los microorganismos que podrían alterarlos o provocar enfermedades e inactivan buena parte de las enzimas responsables de su deterioro.

Pero ese tratamiento también modifica el alimento. La vitamina C es especialmente sensible al calor, al oxígeno y al almacenamiento y puede sufrir pérdidas importantes. Algunos compuestos fenólicos y otros antioxidantes también pueden disminuir, aunque el efecto depende mucho de la fruta, la temperatura, el tiempo de tratamiento y las condiciones posteriores de conservación.

Otros componentes son bastante más estables. Los minerales no desaparecen por la pasteurización y los azúcares propios de la fruta permanecen. Los carotenoides pueden comportarse de manera diferente: el procesado no necesariamente supone una pérdida y, en determinados alimentos y condiciones, el tratamiento térmico puede incluso aumentar su disponibilidad para ser absorbidos.

Por tanto, un zumo pasteurizado no se queda «sin nutrientes», pero tampoco es exactamente igual que el zumo recién exprimido del que partimos. Ganamos seguridad y una vida útil mucho más larga, mientras algunos de sus componentes más sensibles pueden verse modificados o reducidos. Una vez abierto el envase, hay que conservarlo siguiendo las indicaciones del fabricante y consumirlo dentro del plazo indicado.

 

El azúcar de los zumos: aprende a leer la etiqueta

Cuando miramos una etiqueta hay una diferencia fundamental entre la lista de ingredientes y la tabla nutricional. Si en los ingredientes aparece «azúcar», significa que se ha utilizado azúcar como ingrediente. En cambio, cuando en la tabla nutricional leemos «de los cuales azúcares», esa cifra incluye los azúcares presentes en el producto, tanto si han sido añadidos como si proceden naturalmente de sus ingredientes.

Esto explica algo que suele generar bastante confusión: un zumo 100% fruta puede mostrar una cantidad considerable de azúcares en la tabla nutricional aunque no lleve azúcar añadido. Por eso necesitamos mirar las dos cosas: ingredientes e información nutricional.

 

¿Un zumo 100% fruta equivale a comer fruta?

No. Que un producto sea 100% zumo no lo convierte en equivalente a comer la fruta entera. Cuando comemos una naranja, una manzana o un melocotón mantenemos la estructura del alimento y su fibra, necesitamos masticar y tardamos más tiempo en consumirlo. Con el zumo, en cambio, resulta mucho más fácil beber en pocos minutos la cantidad procedente de varias piezas de fruta.

Por eso, aunque entre los zumos envasados podamos escoger opciones con una composición mucho más interesante que otras, la fruta entera debería seguir teniendo un papel protagonista en nuestra alimentación.

 

Cómo elegir un zumo envasado en el supermercado

Cuando estés delante de la estantería no necesitas memorizar marcas. Dale la vuelta al envase y fíjate en:

  1. La denominación del producto: comprueba si realmente pone «zumo».
  2. La lista de ingredientes: cuanto mejor la entiendas, mejor sabrás qué estás comprando.
  3. El porcentaje de fruta cuando corresponda indicarlo.
  4. Si aparecen azúcar, miel, edulcorantes u otros ingredientes.
  5. La información nutricional, teniendo en cuenta que «azúcares» no significa necesariamente «azúcares añadidos».

Ese es realmente el objetivo de aprender a leer etiquetas: disponer de la información necesaria para escoger sabiendo qué tienes delante.

La lectura de etiquetas es una de las cosas que trabajamos en educación nutricional. En consulta veo con frecuencia personas que quieren cuidar su alimentación y terminan comprando determinados productos convencidas de que son una buena elección porque nadie les ha enseñado a interpretar la información del envase. Aprender a comprar también forma parte de aprender a comer: no se trata de memorizar listas de productos buenos y malos, sino de adquirir criterio para poder tomar decisiones informadas.

Puedes conocer aquí cómo trabajo la educación nutricional.

 

¿Y cuánto estamos pagando?

También merece la pena mirar el precio por litro. Los formatos individuales pueden parecer económicos porque el importe final es pequeño, pero comparar el precio por litro nos permite saber cuánto estamos pagando realmente. Haz la prueba y compara el precio de una bebida elaborada con fruta con el de un zumo 100% fruta y también con el de la propia fruta fresca.

A veces darle la vuelta al envase también significa fijarse en esa pequeña cifra del precio por litro.

 

Truco práctico: no necesitas envases individuales

Si en algún momento quieres llevar zumo fuera de casa, no necesitas comprar necesariamente formatos individuales. Puedes comprar un formato mayor y repartir la cantidad que necesites en una botella reutilizable bien cerrada, manteniendo las condiciones de conservación adecuadas. Y, por supuesto, también tenemos la opción más sencilla: llevar una pieza de fruta.

Una cosa no excluye necesariamente la otra. Lo importante es saber qué estamos escogiendo y qué lugar ocupa dentro del conjunto de nuestra alimentación.

 

FAQ

Preguntas frecuentes sobre los zumos envasados

¿Cuánto tiempo dura un zumo envasado una vez abierto?

Depende del producto y del tratamiento que haya recibido. Una vez abierto, debe conservarse siguiendo las indicaciones del fabricante, normalmente en la nevera, y consumirse dentro del plazo indicado en el envase. No debemos guiarnos por la fecha de consumo preferente del producto cerrado, porque las condiciones de conservación cambian al abrirlo.


¿Es mejor un zumo refrigerado que uno que se conserva a temperatura ambiente?

No necesariamente. Que un zumo se encuentre en la zona refrigerada del supermercado no nos permite concluir por sí solo que tenga una mejor calidad nutricional. Los tratamientos de conservación pueden ser diferentes, pero para valorar qué estamos comprando también debemos fijarnos en la denominación, la composición y el resto de la información del producto.


¿Los zumos con pulpa tienen más fibra?

Pueden conservar algo más de fibra que un zumo filtrado, dependiendo de la cantidad de pulpa que contengan, pero siguen sin ser equivalentes a comer la fruta entera. Si buscamos aprovechar la fibra propia de la fruta, la fruta entera continúa siendo la opción de referencia.


¿Un envase dirigido a niños significa que el producto está pensado nutricionalmente para ellos?

No necesariamente. El tamaño, los dibujos, los personajes, los colores o determinados mensajes forman parte de la presentación y el marketing. Que un producto tenga apariencia infantil no nos informa por sí mismo de su composición ni de su calidad nutricional.


¿Un zumo ecológico es nutricionalmente mejor?

Que sea ecológico hace referencia principalmente a su sistema de producción. No significa automáticamente que tenga una composición nutricional mejor que un zumo convencional. «Ecológico» y «nutricionalmente más interesante» son conceptos diferentes.


¿Es mejor preparar el zumo en casa?

Prepararlo en casa tiene una ventaja clara: sabemos exactamente qué ingredientes hemos utilizado. Pero un zumo casero sigue siendo un zumo y no equivale a comer la fruta entera. Que sea casero no cambia las diferencias relacionadas con la estructura de la fruta, la fibra o la facilidad con la que podemos consumir varias piezas en forma líquida.


Ruth Magem
Dietista
Colegiada ASNADI 1002

Dietista Barcelona
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