Judías verdes con patata: de plato sencillo a plato completo

A veces pensamos en las judías verdes con patata como un plato aburrido, de esos que solo sirven de guarnición o que se comen por obligación. Pero con muy poco podemos transformarlas en un platazo completo, nutritivo y, sobre todo, mucho más apetecible.

Para inspirarme he mirado hacia la ensalada Niçoise, la receta tradicional de Niza que combina verduras, huevo, patata y pescado. Yo la he adaptado a mi manera: sin tomate en invierno, porque los buenos los tenemos en verano, y con ingredientes que puedes encontrar durante todo el año. El resultado son unas judías verdes con patata, salmón y huevo que funcionan perfectamente como plato principal y que puedes comer calientes, templadas o frías.

 

Cómo lo preparo

Patatas

En lugar de hervirlas, las corto en rodajas y las hago al horno con ajo fresco picado, un toque de pimentón, romero en polvo y tomillo. Quedan doradas, aromáticas y mucho más apetecibles. La patata es principalmente una fuente de hidratos de carbono y aquí hay una particularidad nutricional muy interesante: cuando la cocinamos y posteriormente la enfriamos, parte de su almidón se transforma en almidón resistente. Este llega en mayor proporción al intestino grueso sin ser digerido y puede ser utilizado por nuestra microbiota.

Judías verdes

Las cocino al vapor durante unos 12 minutos para que mantengan una textura agradable y no queden excesivamente blandas. Aportan fibra, folatos, vitamina C y diferentes minerales y nos permiten dar una presencia importante a las verduras dentro del plato.

Salmón

He usado salmón fresco, también al horno, aunque puedes hacerlo en airfryer si prefieres. Lo desmigo para darle aspecto de ensalada, pero no es necesario.

El salmón es un pescado azul y destaca especialmente por su contenido en ácidos grasos omega-3 EPA y DHA, además de aportar proteínas de alto valor biológico. Introducir pescado azul dentro de una alimentación variada es especialmente interesante desde el punto de vista cardiovascular. Y aquí es donde muchas veces aparece la dificultad real. Después de un diagnóstico de colesterol alto, triglicéridos elevados o hipertensión, sabemos que tenemos que hacer cambios en la alimentación, pero una cosa es recibir una lista de recomendaciones y otra muy distinta saber cómo llevarlas a la práctica cada semana. ¿Qué compro? ¿Qué pescados elijo? ¿Cómo los cocino? ¿Cómo consigo comer pescado azul con más frecuencia si apenas forma parte de mis comidas habituales?

Y no hace falta tener un diagnóstico para encontrarse con el mismo problema. Muchas personas quieren cuidar su salud cardiovascular y comer más pescado, pero les faltan ideas para incorporarlo de forma sencilla y apetecible a su día a día. Esto es precisamente parte de lo que trabajamos en consulta: convertir las recomendaciones nutricionales en comidas reales, adaptadas a tus necesidades, tus horarios y tu manera de comer. Porque saber que el pescado azul es interesante está muy bien; conseguir que forme parte de tu alimentación habitual es lo que realmente marca la diferencia.

Huevo duro

Un clásico que funciona estupendamente en esta receta y que, junto con el salmón, aumenta el aporte de proteínas del plato y contribuye a su capacidad saciante.

Aliño

Aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y perejil fresco picado. Sencillo y suficiente: aquí tenemos ingredientes con mucho sabor y no necesitamos esconderlos debajo de una salsa.

El perejil fresco tiene además una composición nutricional muy interesante y destaca, entre otros nutrientes, por su contenido en calcio. Es cierto que normalmente lo consumimos en cantidades pequeñas, por lo que no podemos considerarlo una fuente principal de este mineral, pero eso no significa que su aporte no sume. Utilizar hierbas frescas de forma habitual es una manera sencilla de añadir sabor y también pequeños aportes de nutrientes a nuestros platos.

Si quieres ver cómo preparo ajo y perejil para tenerlos siempre listos en la nevera, puedes verlo aquí.

 

Por qué estas judías verdes con patata funcionan como plato completo

En un solo plato combinamos una buena cantidad de verduras, una fuente de hidratos de carbono como la patata, proteínas procedentes del salmón y el huevo y aceite de oliva virgen extra como grasa principal. Y esta es precisamente la diferencia entre unas judías verdes con patata utilizadas como acompañamiento y esta receta: hemos construido alrededor de la misma base una comida mucho más completa, nutritiva y saciante.

Además, es el tupper perfecto. Tenemos verduras, proteínas, hidratos de carbono y grasas de calidad en un único recipiente, y podemos comerlo frío, templado o caliente. Fácil de preparar con antelación, fácil de transportar y, sobre todo, apetecible cuando llega la hora de comer.

Porque un plato equilibrado no es solo una cuestión de nutrientes. Una buena combinación de alimentos nos ayuda a cubrir nuestras necesidades de energía y nutrientes y a mantener una buena saciedad durante el día. Equilibrio también significa energía para afrontar lo que tenemos por delante.

Ensalada de judías verdes con salmón

 

Receta rápida: Judías verdes con patata al estilo Niçoise

Receta rápida para tu día a día. Si tienes poco tiempo o simplemente quieres ir directo a la parte práctica, aquí te dejo la versión simplificada de la receta, con pasos claros y tiempos de cocción para que la prepares sin complicarte.
Tiempo de preparación 10 minutos
Tiempo de cocción 30 minutos
Raciones 2

Ingredientes
  

  • 300 g de patatas mini o 2 patatas medianas
  • 250 g de judías verdes limpias sin la colita
  • 2 lomos de salmón fresco
  • 2 huevos
  • 2 diente de ajo fresco picado
  • 1 cucharadita colmada de pimentón dulce
  • Romero y tomillo en polvo
  • Aceite de oliva virgen extra sal y pimienta
  • Perejil fresco picado

Instrucciones
 

  • Patatas al horno: corta las patatas con la piel en rodajas finas y sazónalas en un bol con ajo picado, pimentón, romero, tomillo, sal, pimienta y un poco de aceite de oliva. Ponlas sobre papel de horno y hornea a 180 ºC unos 30 minutos, hasta que estén doradas y tiernas.
  • Salmón: mientras las patatas se hornean, sazona los lomos y resérvalos. Añádelos al horno junto con las patatas en los últimos 10–15 minutos de cocción, o cocínalos en la airfryer.
  • Judías y huevos: aprovecha ese tiempo para cocer las judías verdes al vapor entre 12 y 15 minutos, según la textura que prefieras. Al mismo tiempo, hierve los huevos (10 minutos para que la yema quede jugosa, 15 si te gusta más hecha).
  • Montaje: sirve las patatas horneadas, las judías verdes, el salmón desmigado y los huevos cocidos. Aliña con aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y perejil fresco picado.

Notas

Puedes sustituir el salmón por pescado azul en lata como sardinas o bonito, al natural o en aceite de oliva virgen. Intenta evitar el atún, ya que acumula más mercurio.
Si no tienes ajo fresco, usa ajo en polvo o granulado para sazonar las patatas.
Las patatas también puedes cocinarlas en la airfryer en lugar del horno, ajustando los tiempos según tu modelo.

Judías verdes con patata para llevar en tupper

Una forma práctica de aprender a equilibrar tus comidas

Este tipo de recetas son una buena forma de entender cómo podemos transformar una preparación muy sencilla en una comida más completa.

Partimos de unas judías verdes con patata y añadimos salmón, huevo y aceite de oliva virgen extra. Así tenemos verduras, hidratos de carbono, proteínas y grasas en un mismo plato.

Esto no significa que todas las personas necesiten las mismas cantidades ni que todas las comidas deban construirse exactamente igual. Las necesidades dependen de muchos factores y precisamente ahí entra la personalización.

Lo interesante es aprender qué aporta cada alimento y cómo podemos modificar un plato según lo que necesitemos: aumentar la cantidad de verduras, incorporar más proteína para favorecer la saciedad, modificar la fuente o cantidad de hidratos de carbono o adaptar las proporciones.

Cuando entiendes esto, comer bien deja de depender de seguir una lista cerrada de reglas y empiezas a tener herramientas para construir tus propias comidas.

Y ahora, ¿Te apetece un postre exprés riquísimo y sano? Aquí te dejo el acceso al lassi de mango y plátano, te aviso, vas a repetir.

Lassi de mango y plátano

 

FAQ

Preguntas frecuentes sobre las judías verdes con patata

 

¿Puedo utilizar judías verdes congeladas?

Sí. Las judías verdes congeladas son una opción muy práctica y permiten tener siempre verdura disponible aunque no hayas podido comprarla fresca. Ajusta simplemente el tiempo de cocción para conseguir la textura que te guste.


¿Qué puedo utilizar si no quiero poner salmón?

La estructura de esta receta permite cambiar la fuente de proteína. Puedes utilizar otro pescado, huevo, pollo, legumbres u otras alternativas, teniendo en cuenta que el resultado nutricional del plato también cambiará. No se trata simplemente de sustituir un ingrediente por otro, sino de decidir qué queremos conseguir con esa comida.


¿Puedo aprovechar patatas que ya tengo cocidas?

Sí, y es una opción estupenda para aprovecharlas. Además, cuando la patata cocinada se enfría aumenta su contenido en almidón resistente. Puedes utilizarla directamente fría o volver a calentarla; parte de ese almidón resistente se mantiene después del recalentamiento. Dales un toque de condimento para que el plato quede más sabroso: tomillo, romero, pimentón dulce, pimienta, etc.


¿Las judías verdes producen gases como las legumbres?

Aunque su nombre pueda llevar a confusión, las judías verdes se consumen con la vaina inmadura y nutricionalmente las utilizamos de forma diferente a las legumbres secas. La tolerancia digestiva es individual, pero no debemos asumir que por llamarse “judías” tendrán necesariamente el mismo efecto digestivo que un plato de judías secas.


¿Es mejor cocer las judías verdes o hacerlas al vapor?

Las dos técnicas tienen ventajas e inconvenientes. Al cocinarlas al vapor hay menos contacto con el agua y se reduce la pérdida de algunos nutrientes hidrosolubles, que pueden pasar al agua durante el hervido. Sin embargo, hervirlas también tiene una ventaja: las judías verdes contienen de forma natural algunos compuestos considerados antinutrientes, como lectinas, fitatos y oxalatos, y la cocción en agua puede ayudar a reducir parte de ellos, especialmente porque algunos pasan al agua de cocción.

En unas judías verdes correctamente cocinadas esto no debería convertirse en motivo de preocupación. Simplemente es un buen ejemplo de que no existe siempre un método de cocción nutricionalmente «perfecto»: cocinar al vapor puede conservar mejor determinados nutrientes y hervir puede favorecer la reducción de algunos antinutrientes. Variar las técnicas de cocción también forma parte de una alimentación variada.


Ruth Magem
Dietista
Colegiada ASNADI 1002

Dietista Barcelona
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